Río, el balance: 3 oros, 2 despedidas históricas y una plata que hizo emocionar

rio2016Los Juegos Olímpicos estuvieron marcados por varios hechos históricos que permanecerán en el recuerdo de todos los argentinos. Brasil fue la sede de una de las mejores participaciones albicelestes de su historia. La llama de la antorcha olímpica se apagó en Río de Janeiro. La posta ahora continuará con destino asiático. En la ceremonia de clausura quedó demostrado cómo Mario Bros, Oliver Atom y el Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, recibieron la responsabilidad de trasladar el mítico evento deportivo a Tokio.

En el país de las caipirinhas, el carnaval y la samba, Argentina dejó una huella que permanecerá intacta durante varias décadas. La consagración de Paula Pareto significó uno de los momentos más emotivos de los Juegos. El esfuerzo de la Peque generó lágrimas de felicidad en cada lucha.

Fue una mezcla de sufrimiento y alegría, dado que la posibilidad de la derrota amenazaba con bajarla del podio. Como dijo su entrenadora, Laura Martinel, la judoca se convirtió en leyenda, porque además de coronarse campeona, se convirtió en la primera mujer argentina en ganar un oro olímpico. La deportista de San Fernando tuvo su reconocimiento adicional al llevar la bandera nacional en el Maracaná.
Otro que se convirtió en héroe fue Juan Martín Del Potro. El tandilense llegó como punto y se fue como banca. "Espero tener suerte en el cuadro que me toque", había dicho en Buenos Aires antes de empezar su incursión por el país vecino.

Su debut fue contra Novak Djokovic. "Cuando me enteré, ya pensaba en el asado que me iba a comer en Tandil", le reconoció a Infobae por esas fechas. Las mollejas, chinchulines, chorizos, morcillas y el vacío debieron de esperar, ya que en el Court Central, Delpo dejó de rodillas al serbio y continuó su camino hacia la plateada. Joao Sousa, Taro Daniel, Bautista Agut y Rafael Nadal fueron sus próximas víctimas. A pesar de no haber conseguido el triunfo ante Andy Murray, el singlista recibió el cariño del público y ocurrió lo que pocas veces pasa: el segundo se llevó una ovación mayor que el campeón. Las esperanzas quedaron marcadas de cara al futuro, dado que la Torre regresó en su mejor versión, y su corazón volvió a pintarse de celeste y blanco.
Una situación similar vivieron los Leones. Los comandados por Carlos Retegui arribaron a la Villa Olímpica muy callados, sin despertar grandes expectativas. La presentación con Holanda, las victorias contra Canadá e Irlanda, el traspié con India y la muestra de carácter con Alemania llevaron al combinado del Chapa a disputar las instancias decisivas. Las barridas a los españoles, germanos y belgas marcaron otro hecho histórico: oro por primera vez para el hockey albiceleste. Después de lo que había conseguido el combinado del Checho Batista en Beijing 2008, un deporte en conjunto volvió a subirse a lo más alto del podio. Además, se dio en el marco de los retiros de Emanuel Ginóbili y Andrés Nocioni, quienes habían conseguido los laureles en Atenas 2004. Por lo tanto, los pibes tomaron el legado de sus ídolos para pasar a ser la nueva Generación Dorada.
El último logro llegó con viento a favor. La experiencia de Santiago Lange y la capacidad de Cecilia Carranza hicieron que se escuche el himno argentino en el Marina da Gloria. Fue en la prueba Nacra Mixto, donde el binomio logró revertir las dos penalizaciones y quedarse con el lugar más codiciado del podio. La cosecha fue muy satisfactoria.
Sin embargo, también hubo muchas desilusiones. Las presentaciones de Virginia Bardach, Federico Grabich, Jennifer Dahlgren, las Leonas y el equipo del Vasco Olarticoechea fueron claras muestras que obligan a replantear algunos aspectos de nuestro deporte. Ninguno de los mencionados estuvo a la altura de las circunstancias y sus despedidas fueron por la puerta de atrás. Lo positivo es que aún hay mucho tiempo para corregir lo que se hizo mal, dado que el nuevo ciclo olímpico todavía no comenzó.

Todo lo contrario ocurre con el vóley. Si bien los de Julio Velasco tampoco lograron alcanzar la medalla, su actuación fue notable. Los resultados se dieron a la perfección en la primera ronda y un duro cruce ante el anfitrión privó a los criollos del deseo de llegar a lo que alguna vez consiguió la generación del 88 en Seúl. Su eliminación fue similar a la de Yamil Peralta y Alberto Melián en boxeo o Patricia Bermúdez en lucha. Ellos dieron todo y se fueron con grandeza.
La vara quedó alta y en Japón se buscará superar la cosecha obtenida en Brasil. Nombres como los de Braian Toledo y Fernanda Russo aumentan las esperanzas para que se pueda llegar al objetivo. Dentro de cuatro años la antorcha olímpica iluminará al continente asiático. Ojalá que la historia se vuelva a repetir.

Ir arriba